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EDITORIAL

TREN SELECTIVO

¿QUIÉN DA MÁS, EL BANQUERO O EL HIPÓDROMO?

Abraham Aldana

Esta misma pregunta la hicimos en diferentes sitios donde existe la venta del banquero, bien sea Centros Hípicos oficiales del INH y peñas hípicas sin señal ni vendepaga. Para no "herir" a los "defensores" de la jugada que se hace al banquero vamos a llamarla "jugada paralela" o "la competencia".
El resultado de la encuesta fue el siguiente: 75% el banquero, 24% el hipódromo. Todos decían que el "adicional" del banquero era suficiente para no jugar en el hipódromo. Eso sin enumerar los que preferían el facilismo a las penurias que representa ir al hipódromo, esta respuesta inclusive fue dada por personas que estaban concientes de la realidad.
Cuando hablamos de buscar soluciones para que entren más ingresos por concepto de jugadas a los hipódromos, hay que fijar una posición, tenemos que quitarnos "la careta".
¿Cuántos miembros o personas que tienen que ver directamente con los directorios de cada hipódromo están ligados a los beneficios de la "jugada paralela"? Es curioso que por lo general las medidas que se toman en relación a las jugadas benefician al banquero.
¿Cuántos propietarios se benefician de la "competencia" en forma directa? o es que acaso ellos son filántropos y les gusta "regalar" su dinero, pues según sus palabras los costos de mantenimiento más el precio de subasta son muy difíciles de recuperar a menos que sea un campeón.
¿Cuántos jinetes, entrenadores o cualquiera que tenga roce constante con los nobles animales, vende su conciencia al mejor postor como quien vende el alma al diablo?, ¿No es esto propiciado por "la competencia"?
¿Cuántos de los que laboramos en los medios de comunicación audiovisual o impreso somos también beneficiados por pautas publicitarias que hablan de la "jugada paralela" que supuestamente da más que el hipódromo y que además participamos jugando en ella?
Una vez fijado por cada uno de nosotros el equipo para el cual jugamos (sólo podemos jugar para un equipo, jugar para los dos nos hace indignos), entonces seremos capaces de trabajar en forma honesta y con soluciones casi mágicas para poder solventar los problemas que nos agobian.
Nótese que en estos grupos que nombramos no aparece "el pueblo", ese que deposita su fe en forma sumisa en las apuestas, buscando siempre ese golpe de suerte.
Este pueblo es como el que naufraga y espera a ver a dónde lo lleva la corriente.
En nuestro trabajo analizamos al grupo que apuesta a "la competencia" y podemos clasificarlo en tres tipos:
1. Los que juegan a los "vendedores ambulantes" o sea en cualquier sitio, bajo la sombra de un árbol o un "techito", en Maracaibo hay aproximadamente un punto de venta por cada 20 casas. En este grupo está el 60% de los jugadores y representa un estimado del 20% de la "jugada paralela". El jugador de este grupo desembolsa hasta 30 mil bolívares por día y casi en su totalidad ignora cómo se juega una exacta, trifecta, superfecta, etc. Lo peor de todo es que alegan que son muy complicadas, nada que ver con la "papaya", de un ganador.
2. Los que juegan en los centros hípicos del INH con señal y vendepaga y los que juegan en las peñas hípicas. Estos son un 39% y representan el 40% de la "jugada paralela". Los individuos de este grupo en algunos casos juegan hasta un millón de bolívares por día. Mi experiencia laboral en el INH me permitió observar cómo el 20% de quienes eran asiduos jugadores del hipódromo hasta hace unos 7 años hoy día son dueños o administradores de estos centros y peñas, mientras un 65% de los mismos asiduos jugadores, son hoy los clientes de esos centros y peñas. Estos casi en su totalidad conocen las jugadas exóticas pero prefieren "la competencia" porque están convencidos de que las razones "de más" prevalecen y además no consiguen las trabas que siempre han encontrado en los hipódromos (léase no hay línea; problemas del sistema; no hay dinero para pagarle el ticket; etc.).
3. Los que hacen su jugada por teléfono y que no llegan al 1% pero representan el 40% de la jugada paralela. Ellos se radican en sus casas u oficinas y como mínimo juegan un millón por día. Este es el grupo fatal, el que origina casi todos los arreglos, el que ofrece los denarios de plata para comprar a cuanto Judas sale a la palestra. Existen oficinas donde se recibe en un día lo que recibe el INH en una semana. Del segundo grupo también se originan arreglos por la alta recepción de jugadas, pero es el tercero el que tiene el poder. A este grupo poco le interesan las jugadas exóticas, sólo la ocasión de comerse al pez chico o de pescar al incauto.
De los tres grupos los dos primeros son recuperables, son ellos los que colman los hipódromos los días de grandes eventos, ellos en su mayoría ni siquiera van al hipódromo a jugar, sino a degustar del espectáculo, las pruebas más fehacientes son las carreras de los grandes ídolos, recordemos que los grandes récords de jugada han sido dejados en una que otra carrera que es capaz de despertar el espíritu hípico. La primera vez que se jugaron 20 millones en una carrera fue en un clásico de apenas 5 ejemplares como fue el Fuerzas Armadas del 83, y ni se diga del clásico de la Chinita del 98 con sólo 4 ejemplares. Recordamos en este momento dos hechos que sustentan nuestra afirmación uno fue el 5 de julio del 91 en Santa Rita; allí se montó un espectáculo en la pista en horas nocturnas con tanques de guerra y lanceros, era viernes y hubo carreras en el día en Caracas y en la noche en Valencia, en aquel entonces Santa Rita funcionaba como centro hípico, mucha gente presente, pero se podían contar con los dedos los que jugaron con el interconectado valenciano. El otro caso fue unos meses antes cuando la moda eran los apagones en Santa Rita y un programa fue suspendido a la mitad siendo pautado para concluirse un domingo en la mañana, al estilo de los emiratos árabes, SIN APUESTAS; recuerdo que las tribunas estaban copadas, luego venía el programa de La Rinconada pero apenas si el 5% de la gente que estaba presente se quedó a jugar en las taquillas, lo más increíble es que ese programa no tuvo ningún tipo de promoción y aún así la gente respondió.
Corresponde al INH y a los medios hacerle ver a los dos primeros grupos en especial al primero pues el segundo conoce las jugadas complejas como ya dijimos, mientras el primer grupo sólo sabe jugar ganadores, y en verdad están "hipnotizados" por el artificio del "adicional" del banquero. Ellos tienen fe ciega que el banquero da más que el hipódromo, olvidando que el hipódromo paga lo que paga, mientras el banquero te fija un límite que en La Rinconada es de 4 mil bolívares y en Santa Rita y Valencia 2 mil; o sea cada vez que el hipódromo paga más de 2 mil bolívares el banquero "le tumba" la diferencia y cada vez que en la capital un ejemplar arroja sobre 4 mil, también "le tumba" la diferencia. En seguida ripostan los banqueros y sus defensores que te dicen "pero si pagan menos de 240 te damos + 120 y si paga por encima de 240 te damos +200, que más queréis". ¡Qué bárbaro!, que ilusionista tan perfecto, Copperfield les pide perdón "de rodillas". Si hacemos como se enseña en educación básica (cualquiera que alguna vez haya calentado un pupitre puede hacerlo) para ver quién da más con la obtención de los promedios, es decir sumamos todos los dividendos del año y lo dividimos entre el número de éstos que fueron sumados, obtenemos el promedio pagado por el hipódromo, en nuestro caso fue 1084,07. Ahora bien, si le restamos a la suma de los dividendos lo que "le tumbó" el banquero a cada ejemplar que pagó por encima de su límite y le sumamos 120 cada vez que pagó menos de 240 y sumamos 200 cada vez que pagó desde 240 hasta el límite, y luego lo dividimos entre la cantidad de dividendos sumados obtenemos que el promedio pagado por el banquero es ta-ta-ta-taaaannn... 1089,34. Nótese algo estimado lector, aquí no se toma en cuenta cuando corren menos de 7 donde el banquero no da + 200, nosotros lo tomamos como + 200, o cuando hay empates el banquero le da + 100 y +100 nosotros lo asumimos + 200 y + 200, o los tristemente célebres dividendos sorpresas donde el banquero no dio el + 200 sino que en algunos casos le dieron al inocente apostador 400 fijos, o sea "ayudamos" al banquero con estos números o no quedar en pena ante quienes creen y sostienen (aún demostrándoselo) que el banquero da más. Y ¿qué hay con las exactas?, ¿las trifectas?, ¿las superfectas? etc. ¿El banquero da más que éstas? El promedio de dividendos de la exacta es 10880.60 o sea por cada bolívar que me da el banquero, el hipódromo me da 10 MAS; las trifectas tienen un promedio de 37935,93, o sea mientras el banquero me da un bolívar el hipódromo me da 35 MAS; las superfectas tienen un promedio por boleto de 100 de 236649,07, o sea por cada bolívar que me da el banquero el hipódromo me da 434 MAS. Y ni se diga de los placés, doble perfectas etc., etc., etc.)
Se entiende ahora mi estimado lector quién es el que da más, cada quien es libre de hacer su elección. Si usted va a preferir que por esos "piches" bolívares de más (que en realidad no lo son, ya lo demostramos) ponerse a sí mismo la soga al cuello, pues puede hacerlo. Recuerde que ese dinero que usted deja al banquero puede ser tomado por éste para "arreglar" carreras y hacerlo sentir a usted como un niño engañado, porque él es más vivo que usted.

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