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EDITORIAL

EL DEPORTE HÍPICO

¿Se imaginan ustedes una transmisión de béisbol en la que sólo se hable de los "logros", del "parlay", de los datos de tal o cual comentarista y los pronósticos para los juegos del día o del siguiente, más el recordatorio de sus super espectaculares e infalibles aciertos? ¿Se imaginan a los peloteros, técnicos, managers y hasta gerentes de los equipos con líneas 900 o suscripciones vendiendo información relacionada con el resultado de los juegos antes de que estos se realicen? ¿Se imaginan las entrevistas en las que en lugar de hablar sobre el desempeño del jugador, de su pasado, presente o futuro, de sus logros, sus estadísticas, etc., simplemente se le interrogue en relación al equipo que le gusta para ganar, o un dato para jugar en Parlay?. ¿Se imaginan una narración que en lugar de hablar del jonrón recién conectado dijera que esto había sido pronosticado por tal o cual comentarista?. Para nadie es un secreto que en Venezuela se apuesta mucho dinero en el béisbol, tanto el de las grandes ligas como el nuestro -hay quienes aseguran que más incluso que en los caballos-, pero éstas apuestas se realizan 100% dentro del marco de la ilegalidad, lo que hace una gran diferencia con la apuesta hípica, en la que se mantiene la doble figura, aunque por supuesto sabemos que la paralela o ilegal supera por mucho a la que se realiza en las máquinas vende-paga.
En las interrogantes previas, fue un factor común el "Se imaginan ...", algo que podemos utilizar cuando hablamos de transmisiones de béisbol, después del hipismo -o junto al hipismo- el deporte más popular en nuestro país. Lamentablemente, cuando hablamos de las transmisiones hípicas ese "Se imaginan" pasa a ser realidad, y nos preguntamos ¿Es justo que por el sólo hecho de que un porcentaje las apuestas hípicas se hacen en el marco de la legalidad y las de béisbol no, se irrespete de esta manera al espectáculo de las carreras, se margine al deporte?. ¿Qué sería del béisbol si la difusión que se le diera a este deporte fuera no hablar del mismo sino de las apuestas que su desarrollo genera?.
Estamos irremediablemente ante un proceso de privatización, que aunque se ha alargado demasiado es el camino que parece estar trazado. Ya hubo un intento oficial de acabar con las transmisiones hípicas, contrarrestado únicamente con un recurso de amparo, por lo que sigue en el ambiente una acción oficial en contra de estas transmisiones, algo con lo que particularmente no estamos de acuerdo aunque sí estamos convencidos de que las transmisiones de las carreras, tal como están las cosas, en poco ayudan al rescate de la imagen del espectáculo.
En esto nos toca generalizar, aún sabiendo que no todas las transmisiones son iguales. Planteamos aquí un problema global, que alcanza a unos en mayor grado y a otros no tanto, pero los alcanza a todos, lo cual, en todo caso, corresponderá juzgar a cada oyente. Si las transmisiones viven del hipismo, deberían estar al servicio del hipismo, resaltando fundamentalmente los valores del espectáculo y la magnificencia del deporte antes que los intereses particulares de cada quien, y esto no se resuelve únicamente con que el administrador del espectáculo (por ahora el I.N.H.) cobre un "derecho de transmisión" que nunca ha existido, sino fijando ciertos parámetros que obliguen a una orientación que vaya en beneficio del hipismo.
Ya basta de hablar y de auto-promocionarse. De convocar -con palabras vacías y poco sinceras- a un falso rescate del hipismo. Es hora de demostrar con acciones y con hechos nuestro interés en que las cosas funcionen y que realmente estamos al servicio de la actividad hípica en Venezuela.

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