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EDITORIAL

LA VENTA DE INFORMACIÓN

Es un tema con el que hemos estado en deuda desde hace bastante tiempo, demorado ante otras prioridades pero no por su importancia.
En los tiempos actuales, hemos llegado a un extremo sumamente peligroso con esto de la venta de datos y los folletos de información, lo que ha desviado por completo el verdadero sentido de la industria hípica y ha contribuido a un mayor deterioro de la imagen del espectáculo de las carreras de caballos.
No es nuestra postura señalar a las personas involucradas en la venta de información como destructores de la actividad, y mucho menos fijar posición en contra de ellos, pues demás está decir que hay gente conocedora y valiosa dedicada a esto. Además, pensamos que el hipismo es lo suficientemente amplio para que exista este tipo de actividad paralela, pero definitivamente parece haber llegado la hora de que se implementen ciertas normas éticas y morales, principalmente en lo que se refiere a la participación de profesionales de la hípica, relacionados directamente con la actividad, que ahora son vendedores de información sin antes haberse desligado de su actividad original.
En este grupo, encontramos a jinetes, entrenadores, agentes de jinetes, veterinarios, propietarios y funcionarios del I.N.H., sin contar a los comentaristas o pronosticadores de medios impresos o audiovisuales que son capaces de mantener la doble figura obviando la falta moral en la que incurren.
Los medios de comunicación en general debemos aceptar que somos parte de todo este
boom negativo que se ha generado en torno al hipismo. Fuimos los medios quienes convertimos a jinetes, entrenadores y agentes de jinetes, en pronosticadores, al entrevistarlos no para preguntarles en torno a un gran caballo o a un compromiso clásico, o simplemente para hablar de la trayectoria, sino para interrogarles en función de obtener un "dato", algo que particularmente jamás hemos visto en ninguna parte del mundo.
Las autoridades hípicas deberán tomar cartas en el asunto en el corto plazo, al menos en lo que respecta a los profesionales matriculados, entre los que incluimos a jinetes, entrenadores, agentes de jinetes y hasta veterinarios. En estos casos hay un evidente conflicto de intereses que debe llegar a su fin, pues no se puede ser parte involucrada en el desarrollo y resultado de las carreras y por otro lado vender información confidencial relacionada con lo mismo. Si tuviéramos un I.N.H. serio y responsable, hace rato se le hubiera exigido a estos profesionales fijar posición y decidirse por un solo camino, pero lamentablemente la realidad es otra. Entre los comentarios y pronosticadores, el control deberá venir de parte de las emisoras radiales y prohibir tal situación: o la información es pública y se indica gratuitamente a través del espacio radial o es privada y se vende por suscripción, pero ambas no deberían subsistir a la vez.

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