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EDITORIAL

AVANZA LA PRIVATIZACIÓN

El proceso de privatización de la hípica nacional, que no es otra cosa que la concesión de la administración y de la jugada, sin venta de activos, parece avanzar a paso firme, con el convencimiento total del gobierno nacional.
En las últimas semanas se le ha estado dando forma al proyecto que brindaría el marco legal regulatorio de la actividad, a través del cual el I.N.H. desaparecía como ente para dar paso a una superintendencia de nombre Sunahip, que sería la encargada de vigilar que el concesionario cumpla con las obligaciones contraídas y actúe apegado a las leyes, brindando las garantías necesarias a los diferentes grupos que hacen vida activa dentro del hipismo.
Es mucho el tiempo que tenemos esperando por la privatización y por supuesto luego de tanto tiempo no nos atrevemos a confiar en la fecha establecida por el Fondo de Inversiones de Venezuela para concluir este proceso -finales de 1999-, pero sí podemos entender que existe definitivamente la voluntad de llevarlo hasta el fin y eso es algo que le transmite a la colectividad hípica venezolana un mensaje de optimismo.
Aunque nada nos garantiza que la privatización sea la panacea y que los ganadores de la concesión puedan tener la visión amplia y moderna que nuestro hipismo necesita, es evidente que necesitamos un cambio y una administración seria, que se maneje con dinero privado, que pierda dinero cuando no sea capaz de hacer las cosas como es debido y gane cuando sepa interpretar las necesidades de un hipismo que aún cuenta con muchos adeptos, con muchos amantes de la actividad. Apostamos a la privatización, confiando en que finalmente se lleve a cabo, en procura de un futuro mejor para la industria hípica nacional.

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